Pone cinco delanteros contra Gimnasia, en el último partido, y faltando quince minutos. Eso es actitud... de equipo chico.
¿Te perdiste Estudio Fútbol? ¿No sabés qué hacer sin Fútbol de Primera? Almendra y Juancito te tiran la posta del fulbo en tiempo real.
lunes, 20 de junio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
Fecha 19 - Clausura 2011
No pasó desapercibido a los ojos del buen observador un hecho que ahondó en la conclusión más fácil de sacar tras el pasado sábado: la ausencia del Poder Ejecutivo de la Nación en la generación de una igualdad de oportunidades para todxs. Es indignante que muchos argentinos no hayan podido contar con cinco televisiones para vivir en simultáneo la Gran Definición del Torneo Néstor Kirchner. Como mínimo, cinco pantallas gigantes en Plaza de Mayo. Mal ahí.
La otra observación simple es el resumen en dos horas de lo que fue este torneo, definible como 'una basura', hablando mal y pronto: miles y miles de argentinos mirando cómo un puñado de equipos concluían reñidamente lo que fue la definición de... el descenso.
Y se nos fue otro campeonato más. Diecinueve domingos, diecinueve semanas que conmovieron al país ya llegaron a su fin. Se extrañará la previa al fin de semana, el post en los canales deportivos, la calculadora y los promedios. Un ciclo termina. 'Gracias a Dios!' dirán algunos, 'Menos mal! Con el embole que me estaba pegando...' también se escucha, 'Ojalá hubiera durado un cacho más así zafábamos de la promo' dirán otros. Pero lo real es que malo o bueno, aburrido o divertido según quién lo mire, debemos esperar algo más de un mes para que la pelota vuelva a rodar.
Claro, si no somos de Gimnasia o Huracán... o de River. Sí, señora Mary, como lee: River Plate finalmente cayó en promoción, y se le terminaron las fechas para corregir tres temporadas muy tibias en juego pero muy calientes para el hincha y la institución. Ya se habló en todos los medios, ya se cobraron todas las apuestas, ya se tiraron todos los zapatos que había en la cancha, ya se vendieron a la 12 las entradas para la promoción con Belgrano, ya se gastaron a todos los amigos gallinas. Y llegó la hora de asumir la realidad, la hora de que alguien se ponga al hombro lo que no pudieron ni Aguilar, ni Passarella, ni Cappa, ni Astrada, ni Simeone, ni el Negro López, ni el arquero suplente de Olimpo, ni todos los que se atravesaron la banda roja por el pecho. Esperemos que salven a la magna institución, esperemos, por la dignidad del gallina común, que en el Nacional B Boca Unidos no los humille tanto como Boca Juniors.
Más impactante que la promoción de River, ya predicha hacía tiempo por muchos colegas, fue la eventual salvación de Huracán. Rompiendo por fin la racha negativa de 3 goles por 0 para ampliarla a 5 por 1, los jugadores del equipo de Parque Patricios esperaron, con lágrimas en los ojos, el verdadero milagro. Este milagro no se trato de que, a pesar de perder frente al Rojo, su equipo haya logrado un desempate con Gimnasia, sino de algo más insólito aún: Cristian Cellay convirtió, dos veces, para Boca Juniors. Tarde pero seguro, se retirará de Casa Amarilla por la puerta trasera pero sin las patadas en la cabeza que recibirán su tocayo Lucchetti o su tocayo de peinado, Walter Erviti.
Esto no quitó que tanto los antes nombrados como el resto de sus compañeros hayan tenido una flojísima actuación. Se dice que Cristian Lucchetti entrenó para esta fecha en la misma academia que Juan Pablo Carrizo y Esteban Cambiasso, la ADAP (Asociación para la Distracción del Arquero Pelotudo), mientras que el Pichi Erbes nos engañó a todos con su regreso: apareció en el once inicial, pero no se lo vio dentro de la cancha.
El domingo finalizó el campeonato con el encuentro entre Vélez y Racing. Los de Avellaneda abrieron el marcador, para dar paso al paisaje ya habitual: el rival invirtió el resultado. 'No, bueno, el equipo jugó bien, estuvimo todo más o meno bien, pero al final no se pudo ganar porque Miguel nos dijo que tuviéramo cuidado con Morale, uno negrito y petisito, y con Augusto Fernánde, que es alto y morochón también, pero con Matía (por Cahais) no entendíamo a cuál había que marcar porque eran todo rubio' enunció un confundido Aveldaño.
De todas maneras, una vez más la fiesta en Liniers se vio opacada por una noticia más trascendente. El domingo anterior, la despedida de Martín Palermo; éste, la promoción de River Plate.
Se fue un torneo que nos tuvo cuatro meses en vilo, y seguramente el deseo de todos por mejorar es el mismo: que se acabe la violencia, que haya más entradas para los visitantes, y que los jugadores recuerden sobre qué se trata el campeonato: fútbol.
La otra observación simple es el resumen en dos horas de lo que fue este torneo, definible como 'una basura', hablando mal y pronto: miles y miles de argentinos mirando cómo un puñado de equipos concluían reñidamente lo que fue la definición de... el descenso.
Y se nos fue otro campeonato más. Diecinueve domingos, diecinueve semanas que conmovieron al país ya llegaron a su fin. Se extrañará la previa al fin de semana, el post en los canales deportivos, la calculadora y los promedios. Un ciclo termina. 'Gracias a Dios!' dirán algunos, 'Menos mal! Con el embole que me estaba pegando...' también se escucha, 'Ojalá hubiera durado un cacho más así zafábamos de la promo' dirán otros. Pero lo real es que malo o bueno, aburrido o divertido según quién lo mire, debemos esperar algo más de un mes para que la pelota vuelva a rodar.
Claro, si no somos de Gimnasia o Huracán... o de River. Sí, señora Mary, como lee: River Plate finalmente cayó en promoción, y se le terminaron las fechas para corregir tres temporadas muy tibias en juego pero muy calientes para el hincha y la institución. Ya se habló en todos los medios, ya se cobraron todas las apuestas, ya se tiraron todos los zapatos que había en la cancha, ya se vendieron a la 12 las entradas para la promoción con Belgrano, ya se gastaron a todos los amigos gallinas. Y llegó la hora de asumir la realidad, la hora de que alguien se ponga al hombro lo que no pudieron ni Aguilar, ni Passarella, ni Cappa, ni Astrada, ni Simeone, ni el Negro López, ni el arquero suplente de Olimpo, ni todos los que se atravesaron la banda roja por el pecho. Esperemos que salven a la magna institución, esperemos, por la dignidad del gallina común, que en el Nacional B Boca Unidos no los humille tanto como Boca Juniors.
Más impactante que la promoción de River, ya predicha hacía tiempo por muchos colegas, fue la eventual salvación de Huracán. Rompiendo por fin la racha negativa de 3 goles por 0 para ampliarla a 5 por 1, los jugadores del equipo de Parque Patricios esperaron, con lágrimas en los ojos, el verdadero milagro. Este milagro no se trato de que, a pesar de perder frente al Rojo, su equipo haya logrado un desempate con Gimnasia, sino de algo más insólito aún: Cristian Cellay convirtió, dos veces, para Boca Juniors. Tarde pero seguro, se retirará de Casa Amarilla por la puerta trasera pero sin las patadas en la cabeza que recibirán su tocayo Lucchetti o su tocayo de peinado, Walter Erviti.
Esto no quitó que tanto los antes nombrados como el resto de sus compañeros hayan tenido una flojísima actuación. Se dice que Cristian Lucchetti entrenó para esta fecha en la misma academia que Juan Pablo Carrizo y Esteban Cambiasso, la ADAP (Asociación para la Distracción del Arquero Pelotudo), mientras que el Pichi Erbes nos engañó a todos con su regreso: apareció en el once inicial, pero no se lo vio dentro de la cancha.
El domingo finalizó el campeonato con el encuentro entre Vélez y Racing. Los de Avellaneda abrieron el marcador, para dar paso al paisaje ya habitual: el rival invirtió el resultado. 'No, bueno, el equipo jugó bien, estuvimo todo más o meno bien, pero al final no se pudo ganar porque Miguel nos dijo que tuviéramo cuidado con Morale, uno negrito y petisito, y con Augusto Fernánde, que es alto y morochón también, pero con Matía (por Cahais) no entendíamo a cuál había que marcar porque eran todo rubio' enunció un confundido Aveldaño.
De todas maneras, una vez más la fiesta en Liniers se vio opacada por una noticia más trascendente. El domingo anterior, la despedida de Martín Palermo; éste, la promoción de River Plate.
Se fue un torneo que nos tuvo cuatro meses en vilo, y seguramente el deseo de todos por mejorar es el mismo: que se acabe la violencia, que haya más entradas para los visitantes, y que los jugadores recuerden sobre qué se trata el campeonato: fútbol.
sábado, 18 de junio de 2011
¿Quién es la piedra de quién?
¿Será posible que cada vez que Marcelo Araujo relata a River, River pierda?
¿Será posible que siempre Marcelo Araujo relate a River?
¿Será posible que River siempre pierda?
lunes, 13 de junio de 2011
Fecha 18 - Clausura 2011
La anteúltima fecha del fútbol (¿)grande(?) de nuestro país dejó un sinnúmero de emociones que tendrán al argentino común hablando del fin de semana con el vecino, con el primo, con la compañera de trabajo que se quiere levantar y con el gil que se encontró en el subte y tenía un buzo de Argentinos Juniors no sólo del frío que hizo el domingo a la noche sino de los competitivos equipos que nos representan.
Arrancó el viernes a la noche con un partido que, de no ser por la eventual hundición de River Plate en la promoción, a nadie le habría importado. Olimpo - Newell's inauguró la fecha en Bahía Blanca, con un horario y un desempeño de los jugadores afirmando lo que en esencia el encuentro debería haber sido: un típico partido del Nacional B. Para Newell's jugó Rolando Schiavi, y se vieron cerca suyo diez tipos más vestidos de rojo y negro, probablemente verificando el estado del campo de juego. Con el tiempo cumplido, Maglio pitó el final, habilitando al relator de Fútbol Para Todos a resumir las angustiantes dos horas pasadas para el hincha de River en nueve contundentes palabras: "¡¡Final del partido, River está afuera de la promoción!!". ¿No estaban jugando Olimpo y Newell's? ¿Empataron al final? Perdón, perdón, ¿Olimpo está en Primera? Ah, ahora sí.
Siguiendo con lo relevante, el sábado jugaron por la noche All Boys y Gimnasia. Se dice que también jugaba ese día San Lorenzo de Almagro, estrenando técnico frente al temible equipo del sur de Caruso Lombardi, un tal Quilmes, si no equivoco el nombre. Volviendo a los partidos de categoría, una vez más Emanuel Gigliotti afirmó sus condiciones de crack, quebrando la defensa murállica del conjunto del Indio Ortíz. El encuentro prosiguió sin pena ni gloria, y se extendió, se extendió más aún de los tres minutos adicionados por Beligoy, pero lamentablemente Gimnasia y Esgrima no pudo raspar un empate de dudosa importancia.
Las cenizas volcánicas seguramente están afectando a toda la ciudad de La Plata, única explicación para el mal desempeño del 'Lobo' y de su eterno rival, último campeón de la Copa Libertadores y última pareja de baile para el Barcelona en la final del Mundial de Clubes. De no ser por las endemoniadas cenizas, el oxígeno habría llegado a los jugadores de Estudiantes, quienes con esta carencia no pudieron superar al siempre firme River de J. J. López. Los de Núñez acumularon otro empate, mientras que su emblema, Matías Almeyda, ya está siendo llamado por Adrián Suar para reemplazar a Luciano Castro como el galán sensible y llorón que todas las chicas quieren ver en su próxima ficción para el Trece. El negocio cerraría sin tener que ajustar cuentas, debido a que el conocido pasado de Castro como arquero en las inferiores de Argentinos Juniors ya generó emoción en los hinchas, hambrientos por encontrar un buen portero para el arco de la calle Figueroa Alcorta.
Más tarde se pudo disfrutar en el sur del Gran Buenos Aires el enfrentamiento que nadie quiso dejar de ver: el segundo equipo en la Tabla de Posiciones y el tercero se medirían a las seis de la tarde. Con gol de Blandi en los comienzos del complemento, el equipo de Paternal, cuyo último título quedó en el olvido a pesar de haber sucedido hace tan sólo un año, aniquiló las ilusiones de los de Schurrer de coronarse en lo más alto del fútbol argentino. Las malas lenguas ya dicen que dos títulos en cuatro años era mucho para la salud mental del hincha de Lanús.
El domingo concluyó con el encuentro entre quienes, por febrero, constituían el equipo candidato al título por la mayor parte de los hinchas del fútbol, y quienes supieron encontrar la gloria como encontró Martín Palermo* aquel gol de cabeza de cuarenta metros: de casualidad. Boca Juniors y el Club Atlético Banfield protagonizaron el encuentro del domingo a las ocho de la noche con un condimento adicional: sería la despedida del 'Loco' (*véase más arriba, el del gol de cabeza) del mítico estadio de La Bombonera. Es pertinente la alusión, dado que llegando al fin del campeonato, crece el mito, teniendo que jurar ante niños menores de diez años que otrora equipos como Tigre y Olimpo de Bahía Blanca no podían soñar con dominar un partido en dicho estadio. Nicolás Colazo, cuyos padres no comprendieron que la cacofonía es bella en una poesía esnob pero no en un nombre y apellido, abrió el marcador para un Boca que podría ser definido como 'Mucho ruido y pocas nueces'. Más tarde, el arquero Cristian Lucchetti, decidió que prefería el afecto de los hinchas de su ex equipo y no del actual, simulando una falta del jugador Ferreyra para justificar la gelidez de su pecho. Con amargura para los 'xeneizes' y sinsabores para los del sur, y plena cobertura periodística terminó el encuentro que vio el final de Martín Palermo como futbolista en la cancha de Boca Juniors. Hubo poco fútbol pero mucha emoción, los 'bosteros' se fueron a casa con lágrimas en los ojos y Martín, una vez más con el arco al hombro, pero literalmente.
Hoy lunes el Tomba viaja a Avellaneda. Estaremos expectantes para un juego con un resultado poco predecible, ya que uno de los protagonistas es el otro (prematuramente) anunciado candidato al título, Racing Club.
N. de R.: En algunos medios figuró el alcance al título de Primera División de AFA por parte de Vélez Sarsfield. Felicitaciones, campeón. Con el nivel de este campeonato conseguido no quedan ya dudas de quién es el sexto grande: el gran Huracán de Tito Pompei.
Arrancó el viernes a la noche con un partido que, de no ser por la eventual hundición de River Plate en la promoción, a nadie le habría importado. Olimpo - Newell's inauguró la fecha en Bahía Blanca, con un horario y un desempeño de los jugadores afirmando lo que en esencia el encuentro debería haber sido: un típico partido del Nacional B. Para Newell's jugó Rolando Schiavi, y se vieron cerca suyo diez tipos más vestidos de rojo y negro, probablemente verificando el estado del campo de juego. Con el tiempo cumplido, Maglio pitó el final, habilitando al relator de Fútbol Para Todos a resumir las angustiantes dos horas pasadas para el hincha de River en nueve contundentes palabras: "¡¡Final del partido, River está afuera de la promoción!!". ¿No estaban jugando Olimpo y Newell's? ¿Empataron al final? Perdón, perdón, ¿Olimpo está en Primera? Ah, ahora sí.
Siguiendo con lo relevante, el sábado jugaron por la noche All Boys y Gimnasia. Se dice que también jugaba ese día San Lorenzo de Almagro, estrenando técnico frente al temible equipo del sur de Caruso Lombardi, un tal Quilmes, si no equivoco el nombre. Volviendo a los partidos de categoría, una vez más Emanuel Gigliotti afirmó sus condiciones de crack, quebrando la defensa murállica del conjunto del Indio Ortíz. El encuentro prosiguió sin pena ni gloria, y se extendió, se extendió más aún de los tres minutos adicionados por Beligoy, pero lamentablemente Gimnasia y Esgrima no pudo raspar un empate de dudosa importancia.
Las cenizas volcánicas seguramente están afectando a toda la ciudad de La Plata, única explicación para el mal desempeño del 'Lobo' y de su eterno rival, último campeón de la Copa Libertadores y última pareja de baile para el Barcelona en la final del Mundial de Clubes. De no ser por las endemoniadas cenizas, el oxígeno habría llegado a los jugadores de Estudiantes, quienes con esta carencia no pudieron superar al siempre firme River de J. J. López. Los de Núñez acumularon otro empate, mientras que su emblema, Matías Almeyda, ya está siendo llamado por Adrián Suar para reemplazar a Luciano Castro como el galán sensible y llorón que todas las chicas quieren ver en su próxima ficción para el Trece. El negocio cerraría sin tener que ajustar cuentas, debido a que el conocido pasado de Castro como arquero en las inferiores de Argentinos Juniors ya generó emoción en los hinchas, hambrientos por encontrar un buen portero para el arco de la calle Figueroa Alcorta.
Más tarde se pudo disfrutar en el sur del Gran Buenos Aires el enfrentamiento que nadie quiso dejar de ver: el segundo equipo en la Tabla de Posiciones y el tercero se medirían a las seis de la tarde. Con gol de Blandi en los comienzos del complemento, el equipo de Paternal, cuyo último título quedó en el olvido a pesar de haber sucedido hace tan sólo un año, aniquiló las ilusiones de los de Schurrer de coronarse en lo más alto del fútbol argentino. Las malas lenguas ya dicen que dos títulos en cuatro años era mucho para la salud mental del hincha de Lanús.
El domingo concluyó con el encuentro entre quienes, por febrero, constituían el equipo candidato al título por la mayor parte de los hinchas del fútbol, y quienes supieron encontrar la gloria como encontró Martín Palermo* aquel gol de cabeza de cuarenta metros: de casualidad. Boca Juniors y el Club Atlético Banfield protagonizaron el encuentro del domingo a las ocho de la noche con un condimento adicional: sería la despedida del 'Loco' (*véase más arriba, el del gol de cabeza) del mítico estadio de La Bombonera. Es pertinente la alusión, dado que llegando al fin del campeonato, crece el mito, teniendo que jurar ante niños menores de diez años que otrora equipos como Tigre y Olimpo de Bahía Blanca no podían soñar con dominar un partido en dicho estadio. Nicolás Colazo, cuyos padres no comprendieron que la cacofonía es bella en una poesía esnob pero no en un nombre y apellido, abrió el marcador para un Boca que podría ser definido como 'Mucho ruido y pocas nueces'. Más tarde, el arquero Cristian Lucchetti, decidió que prefería el afecto de los hinchas de su ex equipo y no del actual, simulando una falta del jugador Ferreyra para justificar la gelidez de su pecho. Con amargura para los 'xeneizes' y sinsabores para los del sur, y plena cobertura periodística terminó el encuentro que vio el final de Martín Palermo como futbolista en la cancha de Boca Juniors. Hubo poco fútbol pero mucha emoción, los 'bosteros' se fueron a casa con lágrimas en los ojos y Martín, una vez más con el arco al hombro, pero literalmente.
Hoy lunes el Tomba viaja a Avellaneda. Estaremos expectantes para un juego con un resultado poco predecible, ya que uno de los protagonistas es el otro (prematuramente) anunciado candidato al título, Racing Club.
N. de R.: En algunos medios figuró el alcance al título de Primera División de AFA por parte de Vélez Sarsfield. Felicitaciones, campeón. Con el nivel de este campeonato conseguido no quedan ya dudas de quién es el sexto grande: el gran Huracán de Tito Pompei.
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