La anteúltima fecha del fútbol (¿)grande(?) de nuestro país dejó un sinnúmero de emociones que tendrán al argentino común hablando del fin de semana con el vecino, con el primo, con la compañera de trabajo que se quiere levantar y con el gil que se encontró en el subte y tenía un buzo de Argentinos Juniors no sólo del frío que hizo el domingo a la noche sino de los competitivos equipos que nos representan.
Arrancó el viernes a la noche con un partido que, de no ser por la eventual hundición de River Plate en la promoción, a nadie le habría importado. Olimpo - Newell's inauguró la fecha en Bahía Blanca, con un horario y un desempeño de los jugadores afirmando lo que en esencia el encuentro debería haber sido: un típico partido del Nacional B. Para Newell's jugó Rolando Schiavi, y se vieron cerca suyo diez tipos más vestidos de rojo y negro, probablemente verificando el estado del campo de juego. Con el tiempo cumplido, Maglio pitó el final, habilitando al relator de Fútbol Para Todos a resumir las angustiantes dos horas pasadas para el hincha de River en nueve contundentes palabras: "¡¡Final del partido, River está afuera de la promoción!!". ¿No estaban jugando Olimpo y Newell's? ¿Empataron al final? Perdón, perdón, ¿Olimpo está en Primera? Ah, ahora sí.
Siguiendo con lo relevante, el sábado jugaron por la noche All Boys y Gimnasia. Se dice que también jugaba ese día San Lorenzo de Almagro, estrenando técnico frente al temible equipo del sur de Caruso Lombardi, un tal Quilmes, si no equivoco el nombre. Volviendo a los partidos de categoría, una vez más Emanuel Gigliotti afirmó sus condiciones de crack, quebrando la defensa murállica del conjunto del Indio Ortíz. El encuentro prosiguió sin pena ni gloria, y se extendió, se extendió más aún de los tres minutos adicionados por Beligoy, pero lamentablemente Gimnasia y Esgrima no pudo raspar un empate de dudosa importancia.
Las cenizas volcánicas seguramente están afectando a toda la ciudad de La Plata, única explicación para el mal desempeño del 'Lobo' y de su eterno rival, último campeón de la Copa Libertadores y última pareja de baile para el Barcelona en la final del Mundial de Clubes. De no ser por las endemoniadas cenizas, el oxígeno habría llegado a los jugadores de Estudiantes, quienes con esta carencia no pudieron superar al siempre firme River de J. J. López. Los de Núñez acumularon otro empate, mientras que su emblema, Matías Almeyda, ya está siendo llamado por Adrián Suar para reemplazar a Luciano Castro como el galán sensible y llorón que todas las chicas quieren ver en su próxima ficción para el Trece. El negocio cerraría sin tener que ajustar cuentas, debido a que el conocido pasado de Castro como arquero en las inferiores de Argentinos Juniors ya generó emoción en los hinchas, hambrientos por encontrar un buen portero para el arco de la calle Figueroa Alcorta.
Más tarde se pudo disfrutar en el sur del Gran Buenos Aires el enfrentamiento que nadie quiso dejar de ver: el segundo equipo en la Tabla de Posiciones y el tercero se medirían a las seis de la tarde. Con gol de Blandi en los comienzos del complemento, el equipo de Paternal, cuyo último título quedó en el olvido a pesar de haber sucedido hace tan sólo un año, aniquiló las ilusiones de los de Schurrer de coronarse en lo más alto del fútbol argentino. Las malas lenguas ya dicen que dos títulos en cuatro años era mucho para la salud mental del hincha de Lanús.
El domingo concluyó con el encuentro entre quienes, por febrero, constituían el equipo candidato al título por la mayor parte de los hinchas del fútbol, y quienes supieron encontrar la gloria como encontró Martín Palermo* aquel gol de cabeza de cuarenta metros: de casualidad. Boca Juniors y el Club Atlético Banfield protagonizaron el encuentro del domingo a las ocho de la noche con un condimento adicional: sería la despedida del 'Loco' (*véase más arriba, el del gol de cabeza) del mítico estadio de La Bombonera. Es pertinente la alusión, dado que llegando al fin del campeonato, crece el mito, teniendo que jurar ante niños menores de diez años que otrora equipos como Tigre y Olimpo de Bahía Blanca no podían soñar con dominar un partido en dicho estadio. Nicolás Colazo, cuyos padres no comprendieron que la cacofonía es bella en una poesía esnob pero no en un nombre y apellido, abrió el marcador para un Boca que podría ser definido como 'Mucho ruido y pocas nueces'. Más tarde, el arquero Cristian Lucchetti, decidió que prefería el afecto de los hinchas de su ex equipo y no del actual, simulando una falta del jugador Ferreyra para justificar la gelidez de su pecho. Con amargura para los 'xeneizes' y sinsabores para los del sur, y plena cobertura periodística terminó el encuentro que vio el final de Martín Palermo como futbolista en la cancha de Boca Juniors. Hubo poco fútbol pero mucha emoción, los 'bosteros' se fueron a casa con lágrimas en los ojos y Martín, una vez más con el arco al hombro, pero literalmente.
Hoy lunes el Tomba viaja a Avellaneda. Estaremos expectantes para un juego con un resultado poco predecible, ya que uno de los protagonistas es el otro (prematuramente) anunciado candidato al título, Racing Club.
N. de R.: En algunos medios figuró el alcance al título de Primera División de AFA por parte de Vélez Sarsfield. Felicitaciones, campeón. Con el nivel de este campeonato conseguido no quedan ya dudas de quién es el sexto grande: el gran Huracán de Tito Pompei.
Arrancó el viernes a la noche con un partido que, de no ser por la eventual hundición de River Plate en la promoción, a nadie le habría importado. Olimpo - Newell's inauguró la fecha en Bahía Blanca, con un horario y un desempeño de los jugadores afirmando lo que en esencia el encuentro debería haber sido: un típico partido del Nacional B. Para Newell's jugó Rolando Schiavi, y se vieron cerca suyo diez tipos más vestidos de rojo y negro, probablemente verificando el estado del campo de juego. Con el tiempo cumplido, Maglio pitó el final, habilitando al relator de Fútbol Para Todos a resumir las angustiantes dos horas pasadas para el hincha de River en nueve contundentes palabras: "¡¡Final del partido, River está afuera de la promoción!!". ¿No estaban jugando Olimpo y Newell's? ¿Empataron al final? Perdón, perdón, ¿Olimpo está en Primera? Ah, ahora sí.
Siguiendo con lo relevante, el sábado jugaron por la noche All Boys y Gimnasia. Se dice que también jugaba ese día San Lorenzo de Almagro, estrenando técnico frente al temible equipo del sur de Caruso Lombardi, un tal Quilmes, si no equivoco el nombre. Volviendo a los partidos de categoría, una vez más Emanuel Gigliotti afirmó sus condiciones de crack, quebrando la defensa murállica del conjunto del Indio Ortíz. El encuentro prosiguió sin pena ni gloria, y se extendió, se extendió más aún de los tres minutos adicionados por Beligoy, pero lamentablemente Gimnasia y Esgrima no pudo raspar un empate de dudosa importancia.
Las cenizas volcánicas seguramente están afectando a toda la ciudad de La Plata, única explicación para el mal desempeño del 'Lobo' y de su eterno rival, último campeón de la Copa Libertadores y última pareja de baile para el Barcelona en la final del Mundial de Clubes. De no ser por las endemoniadas cenizas, el oxígeno habría llegado a los jugadores de Estudiantes, quienes con esta carencia no pudieron superar al siempre firme River de J. J. López. Los de Núñez acumularon otro empate, mientras que su emblema, Matías Almeyda, ya está siendo llamado por Adrián Suar para reemplazar a Luciano Castro como el galán sensible y llorón que todas las chicas quieren ver en su próxima ficción para el Trece. El negocio cerraría sin tener que ajustar cuentas, debido a que el conocido pasado de Castro como arquero en las inferiores de Argentinos Juniors ya generó emoción en los hinchas, hambrientos por encontrar un buen portero para el arco de la calle Figueroa Alcorta.
Más tarde se pudo disfrutar en el sur del Gran Buenos Aires el enfrentamiento que nadie quiso dejar de ver: el segundo equipo en la Tabla de Posiciones y el tercero se medirían a las seis de la tarde. Con gol de Blandi en los comienzos del complemento, el equipo de Paternal, cuyo último título quedó en el olvido a pesar de haber sucedido hace tan sólo un año, aniquiló las ilusiones de los de Schurrer de coronarse en lo más alto del fútbol argentino. Las malas lenguas ya dicen que dos títulos en cuatro años era mucho para la salud mental del hincha de Lanús.
El domingo concluyó con el encuentro entre quienes, por febrero, constituían el equipo candidato al título por la mayor parte de los hinchas del fútbol, y quienes supieron encontrar la gloria como encontró Martín Palermo* aquel gol de cabeza de cuarenta metros: de casualidad. Boca Juniors y el Club Atlético Banfield protagonizaron el encuentro del domingo a las ocho de la noche con un condimento adicional: sería la despedida del 'Loco' (*véase más arriba, el del gol de cabeza) del mítico estadio de La Bombonera. Es pertinente la alusión, dado que llegando al fin del campeonato, crece el mito, teniendo que jurar ante niños menores de diez años que otrora equipos como Tigre y Olimpo de Bahía Blanca no podían soñar con dominar un partido en dicho estadio. Nicolás Colazo, cuyos padres no comprendieron que la cacofonía es bella en una poesía esnob pero no en un nombre y apellido, abrió el marcador para un Boca que podría ser definido como 'Mucho ruido y pocas nueces'. Más tarde, el arquero Cristian Lucchetti, decidió que prefería el afecto de los hinchas de su ex equipo y no del actual, simulando una falta del jugador Ferreyra para justificar la gelidez de su pecho. Con amargura para los 'xeneizes' y sinsabores para los del sur, y plena cobertura periodística terminó el encuentro que vio el final de Martín Palermo como futbolista en la cancha de Boca Juniors. Hubo poco fútbol pero mucha emoción, los 'bosteros' se fueron a casa con lágrimas en los ojos y Martín, una vez más con el arco al hombro, pero literalmente.
Hoy lunes el Tomba viaja a Avellaneda. Estaremos expectantes para un juego con un resultado poco predecible, ya que uno de los protagonistas es el otro (prematuramente) anunciado candidato al título, Racing Club.
N. de R.: En algunos medios figuró el alcance al título de Primera División de AFA por parte de Vélez Sarsfield. Felicitaciones, campeón. Con el nivel de este campeonato conseguido no quedan ya dudas de quién es el sexto grande: el gran Huracán de Tito Pompei.
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